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Parque nacional del Podocarpus

Proyecto de repoblación al borde del Parque Nacional
 
Ecuador sufre una de las tasas de deforestación más elevadas del mundo. Más del 75 % de las reservas forestales ya se han perdido y, de seguir al ritmo actual, tanto los bosques secos como las selvas vírgenes y los bosques nubosos habrán prácticamente desaparecido dentro de 20 años.
El problema no radica solamente en la industria maderera, sino sobre todo en los granjeros, los cuales necesitan pastos para sus vacas. Las empinadas laderas al borde del Parque Nacional Podocarpus son un ejemplo del impacto de la ganadería sobre el conjunto paisajístico.

Círculo vicioso: la tala de los bosques
 
Los ganaderos talan los bosques que se encuentran alrededor de sus granjas, labran la superficie y a continuación siembran el pasto para el ganado. Así se origina un ecosistema de praderas productivas.
Con el paso del tiempo penetra en él el dominante helecho común o macho, que suplanta la hierba y del cual no se alimentan las vacas. Al principio de este estadio el ganadero puede combatir al intruso con el machete; sin embargo, después de unos años sólo resta la posibilidad de labrar la tierra de nuevo, a fin de poder continuar la actividad ganadera.
El helecho domina la vegetación mucho más deprisa después del segundo labrado. Al final de este círculo vicioso queda un helechal en el terreno debilitado, del cual no se puede sacar ya ningún provecho. Como consecuencia, los ganaderos tienen que desarrollar nuevos prados para sus vacas.

La repoblación daña el Ecosistema
 
Por supuesto estas zonas son en parte repobladas. En ellas, los pinos y eucaliptos dominan el paisaje. Los diversos tipos de árboles introducidos, de crecimiento veloz y aprovechables para la industria maderera, representan una amenaza para el ecosistema. Las zonas repobladas se conocen entre los expertos como "desiertos verdes".
El eucalipto, importado de Australia, necesita una gran cantidad de agua y por ello seca el suelo. Son pocas las plantas capaces de sobrevivir junto a él. Sobre todo las especies animales no están adaptadas a estos árboles.
La flora y la fauna autóctonas, una vez eliminadas por el labrado de los bosques, no vuelven a asentarse después de las repoblaciones. A la larga, este proceso conduce hacia un drástico empobrecimiento de la biodiversidad.

Proyecto piloto con árboles autóctonos
 
La organización NCI trabaja conjuntamente con la Universidad de Loja en un proyecto de repoblación ecológica y racional. Los estudiantes, bajo la dirección del investigador alemán Sven Günther, cultivan en un vivero diversos tipos de esquejes de árboles autóctonos.
"La repoblación no es fácil" - declara el investigador- "se necesitan plantas conocidas como pioneras, las cuales forman nitrógeno en el suelo debilitado, aumentando así su calidad. Por otra parte éstas tienen que crecer rápidamente para proporcionar sombra y así facilitar el asentamiento de otras especies."
Según él, es especialmente importante el valor económico de los árboles. Sólo si el granjero percibe a medio plazo un beneficio en ellos, se puede evitar una nueva deforestación.
La Cedrela montana es una de las plantas pioneras cultivadas en el vivero. Junto a los esquejes de ésta forman parte del proyecto piloto el Juglans, el nogal sudamericano, y la actualmente amenazada Cascarilla, de la cual se obtenía anteriormente la quinina para la prevención de la malaria.

La difícil cría de las coníferas
 
Las únicas coníferas de Ecuador, de la especie Podocarpus, son mucho más difíciles de integrar en la repoblación. Estos árboles de madera dura son especialmente apreciados por la industria y, por ello, se han vuelto escasos incluso en las zonas protegidas del Parque Nacional Podocarpus, al cual dan nombre.
Para encontrar semillas de éste árbol tan poco frecuente, hace falta una búsqueda difícil por los bosques tropicales de las montañas.
Incluso una vez encontradas las semillas, no significa ello un éxito en la cría: la semilla de la especie Podocarpus germina sólo en pocos casos. A través de múltiples experimentos en el vivero, se intenta averiguar qué factores medioambientales son necesarios para que éste árbol en extinción germine.
Una cría de esqueje, es decir, de vástagos de árboles, no representa a la larga ninguna solución, ya que éstos disponen de un material genético idéntico. Grandes repoblaciones con esquejes conducirían sin ninguna duda al empobrecimiento de la variedad genética.

Proyecto piloto estrictamente supervisado
 
En estos días, estudiantes alemanes han empezado a dividir en parcelas de 100 metros cuadrados 12 hectáreas de campo de pasto montañoso. A partir de la primavera del 2003, se empezará a poblar el terreno con los distintos plantones, según un estricto diseño científico.
"Según el suelo, el nivel de utilización del mismo, la vegetación y la pendiente del terreno, los esquejes crecerán de manera indistinta. Nosotros queremos averiguar con éste proyecto, cómo se pueden plantear y ejecutar de una forma óptima futuros proyectos de repoblación", explica Sven Günter sobre la voluminosa empresa.
Los granjeros ponen a disposición del proyecto diversos campos de pasto en distintos grados de utilización. Las pérdidas financieras causadas por la reducción de la producción son compensadas a los actuales precios de mercado. Además, se deben comprometer a no labrar otra vez el bosque.
Después de algunos años de repoblación se les permitirá recoger la madera, pero siempre bajo el aspecto de una explotación forestal sostenible.

Largo camino hacia la economía forestal
 
Una economía forestal sostenible podría ser a largo plazo un recurso comprobado contra la deforestación avanzada de los bosques de montaña. En el caso de que los granjeros labraran menos, necesitarían de una fuente de ingresos alternativa.
Una fuente de impedimentos puede ser el largo período de reestructuración. Desde la repoblación hasta el uso económico del bosque es necesaria una media de 20 años. Una generación entera debería renunciar así a la industria ganadera. El Biólogo Felix Matt ve el mayor problema en la forma de vida de los hombres. "Aquí la gente no está asegurada; si uno enferma, tiene que vender a menudo su casa y su granja. Las personas no piensan en el futuro. ¿Cómo podemos entonces esperar apoyo para proyectos a tan largo plazo?".
La sustitución de la forma de vida de los granjeros por una economía forestal exige una solución de transición. El término podría ser uso bicultural. Pastos en pequeñas superficies entre las zonas repobladas o el cultivo de árboles frutales podrían aliviar las restricciones financieras.
De todas formas faltan datos empíricos. Futuros estudios tendrán que demostrar cómo se puede conciliar a corto plazo la protección de los bosques de montaña con los intereses económicos del pequeño granjero.

Toda la provincia sudecuatoriana de Loja, y especialmente el Parque Nacional Podocarpus, es conocida como "el jardín botánico de América".
 

 
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